Soledad Onetto, el aire y la farandula

Escrito por prensafestival • en 22 Mayo, 2010 • Categoría: fiestas

El gran poeta chileno Gonzalo Rojas Pizarro, Premio “Cervantes 2003”, pregunta con gracia en uno de sus versos verdaderamente célebres: “¿Que se ama cuando se ama?” Una interrogante generalizada y a su vez profunda, la que obviamente condiciona a más de una respuesta. Término preciso para graficar explicativamente la presencia de la destacada periodista de Canal Trece Televisión, y animadora del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, la Sra. Soledad Onetto, al interior de la Disco capitalina “Planet TV.” (Lugar de encuentro de exóticos personajes pertenecientes al hoy conocido mundo de la farándula); hasta donde llegó para asistir a un gran encuentro de cierre del reciente Festival de Viña, organizado por www.prensafestival.cl y donde participaron muchos de los periodistas acreditados a esta justa musical (acontecido este reciente jueves 13 de mayo de 2010).

Revuelo causó su llegada, sobretodo, al subir al escenario para animar con el Sr. Pablo Schiling parte de la programación de esa noche; es decir, juntos “El Rey” de la farándula criolla y “La Princesa” de la seriedad y credibilidad periodística; ocasión en que la organización sorprendería minutos después a Soledad, al homenajear su brillante paso como animadora tanto del “Festival del Bicentenario”, como también de la celebración de los 50 años de este consagrado espectáculo; ocasión en que también fue distinguida la brillante carrera televisiva, y por supuesto como animadora del Festival, de la Sra. Paulina Nin de Cardona.
Pero ¿Qué se ama cuando se ama? En verdad, para entender la presencia de Soledad en dicho lugar (como también al resto de los distinguidos invitados, musicales y culturales), hay que primeramente conocerla muy bien; saber cuales son sus fundamentos morales, éticos y profesionales, para recién comenzar a criticarla.

Es que en verdad, ella ama lo que hace, por ende, donde se realice un serio encuentro que reúna a parte de su gremio, siempre se hará un espacio para poder compartir con sus pares, más allá del lugar físico donde este se realice; grandeza se llama…esa de saber entender no tan sólo la forma, sino que también el fondo y sentido de la cuestión de turno (esto a propósito del pensamiento de algunos que piensan que el haber acudido a dicho lugar es haberse rebajado). ¿Por qué no asistir entonces, si simbólicamente aquella noche se cerraba definitivamente el abrupto y trágico termino del Festival de Viña de aquel 27 de febrero, producto del terremoto que azotó a nuestro país? A propósito de aquello, muchos apreciaron su excelente desempeño en la conducción de este festival, no exento del glamour tan necesario en estas luces, mezcla de elegancia y talento, de belleza y profesionalismo; claro que días después, la veríamos también reporteando en terreno el sufrimiento de muchos luego de lo vivido, tanto con el tsunami como con el terremoto, lejos de la gloriola mediática; empapada con el llanto del clamor de su pueblo, y también, por el barro y desperdicios arrojados con furia por la naturaleza que todo destruye a su paso; dejando muy en alto el nombre de todos los que trabajamos a diario en el apostolado del periodismo, al realizar ambas funciones con el mismo profesionalismo de siempre.

Pero, ¿Qué se ama cuando se ama? Claramente, lo que el corazón dicta; lo que une siente amar con todas sus fuerzas, hasta transformarlo sin quererlo en un estilo de vida…algo que grafica en cuerpo y alma a la Sra. Soledad Onetto, en sus sentires, decires y pensares. Quizás por ello nuestro Premio Nacional de Literatura 1992 y constante postulante al Nobel, escribiera en otro de sus poemas cumbres:

“Un aire, un aire, un aire
un aire,
un aire nuevo:
no para respirarlo
sino para vivirlo”.

Julio Fernando San MARTIN.
Editor periodístico.

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